La extensión de patentes ocasiona gastos innecesarios en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ya que el organismo no tiene acceso a genéricos más baratos.
Según estimaciones de la Asociación Nacional de Fabricantes de Medicamentos (Anafam), el Instituto pagó 615 millones 785 mil 478 pesos de más por comprar el medicamento Bicalmutamida cuya patente venció en 2003, pero que obtuvo una extensión hasta octubre de 2008, lo que le impidió licitar la compra de un genérico.
El IMSS también gastó 418 millones 873 mil 56 pesos de más por comprar el medicamento Cefepime, cuya patente venció en septiembre de 2000, pero que se extendió hasta marzo de 2007.
En el caso de la Bicalmutamida, la patente se extendió 63 meses y en el caso de Cefepime, se amplió 78 meses.
En México, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) está obligado por Ley a publicar en su Gaceta sólo las patentes vencidas de principio activo, único requisito para permitir la comercialización de un genérico.
Heidi Lindner, abogada en propiedad intelectual de Arochi, Marroquín & Lindner, dijo que la Gaceta del IMPI es muy confusa y bloquea el otorgamiento de un registro sanitario para un genérico.