La caída en la demanda de medicinas de patente ha propiciado que las farmacias sobrevivan con la venta de alimentos, shampoos, jeringas y tarjetas telefónicas, según la consultora Grupo Knobloch.
En el primer trimestre, 12 por ciento de los ingresos de una farmacia correspondió a la venta de alimentos; otro 12 por ciento, a la de tarjetas telefónicas; 11 por ciento a la de productos para la higiene personal; 5.7 por ciento a jeringas; 5.3 por ciento a la venta de artículos para el botiquín, como curitas y alcohol; y 4 por ciento a productos desechables como cubrebocas.
El resto, que asciende a poco más de 50 por ciento es por medicamentos.
"A pesar de que en abril se vio un incremento de 2 por ciento en la demanda de medicinas, por la epidemia de la influenza A H1N1, en mayo volvieron a caer las ventas", dijo Juan Knobloch, director de la consultora, en una presentación en el Congreso Nacional de Farmacias.
Para Knobloch, las farmacias deben incluir segmentos que reportan los mayores ingresos, pues si se concentran sólo en medicamentos pierden rentabilidad.
Antonio Pascual, presidente de la Asociación Nacional de Farmacias, dijo que las cadenas son las que alcanzan ese 50 por ciento de venta en medicinas y otro 50 por ciento en abarrotes.
"Muchas farmacias de cadena son verdaderos autoservicios y venden muchos alimentos. Cuanto más grande es la farmacia su componente es menos farmacéutico", explicó Pascual.
La tendencia, en los últimos años, ha sido ampliar sus servicios, lo que ha generado que en ellas se realicen desde transferencias de dinero, venta de boletos de autobús y revelado de fotografías, entre otros.
Un buen ejemplo son las cadenas Farmacias Benavides, Farmacias Guadalajara y Farmacias del Ahorro.
Farmacias de Similares comenzó vendiendo sólo genéricos y ahora también ofrece cosméticos, tarjetas telefónicas y hasta su propia agua de colonia.