La tos es un síntoma desesperante y por ello la gente buscan aliviarla de manera rápida, la mayoría de las veces sin consulta médica. Esto hace que en el mercado mexicano existan más de 800 medicamentos para eliminarla, unos más caros que otros, lo cual no garantizan su efectividad, nos alerta la Federación Mexicana de Otorrinolaringología, Cirugía Cabeza y Cuello (FESORMEX).
Sus expertos recuerdan que los males respiratorios se presentan con mayor frecuencia en esta época del año, en los días fríos, y la tos es una de las molestas estrellas.
Explican que se trata de la acción involuntaria, repetitiva y molesta que manifiesta la presencia de un cuerpo extraño, mucosidad, sequedad, enfriamiento o sustancias químicas que se encuentre en la garganta, faringe, laringe, nariz, traquea, pulmones y hasta en los canales auditivos.
La cuestión no es la presencia de una desagradable tos, sino en encontrar la mejor alternativa de atacarla.
Experiencia real
La FESORMEX alerta sobre que la gran mayoría de los fármacos se obtienen sin receta medica y que, de acuerdo con una investigación, una gran parte de los medicamentos contra la tos (mucolíticos y antitusivos) están elaborados con combinaciones de varios activos, lo cual en muchas veces disminuye su efectividad.
Los jarabes son los fármacos más socorridos y muchos son elaborados a base de extractos de plantas que suavizan e hidratan las mucosas respiratorias o tienen acción antitusígena (suprime el efecto de tos), siendo muy efectivos en el tratamiento.
Pero, dicen los especialistas, se da un riesgo cuando se toma uno para la tos y es la mezcla de jarabes, es decir, el uso del jarabe y otros medicamentos, lo cual da como resultado efectos adversos, prolongación o agravamiento de la enfermedad, propensión o resistencia a los tratamientos.
Qué hacen los jarabes
Indican que los ingredientes de la mayoría de los jarabes para la tos son descongestionantes nasales, antihistamínicos y mucolíticos. Algunos contienen un supresor no-narcótico o un narcótico.
Los antitusigenos, advierten, solo están indicados cuando la tos no tiene ninguna función útil o sus complicaciones representan un peligro potencial. El objetivo primordial de este tipo de jarabes es controlarla más que eliminarla.
Existen combinaciones de medicamentos contra la tos que pueden no resultar adecuadas. Por ejemplo: No es buena la asociación de antitusivos que la inhiben con mucolíticos, que ayuda a que las flemas se expulsen.
Nadie debe olvidar que la tos que provocan los resfriados comunes de invierno, en casi todos los casos, es con expectoración de flemas. No conviene eliminarla con medicamentos antitusivos, ya que la acumulación de mucosidades en las vías respiratorias puede convertirse en un excelente caldo de cultivo para la proliferación de gérmenes y por tanto, complicarse la enfermedad.
Voz médica
El doctor Miguel D´Urzo, miembro de la FESORMEX, insiste en que no todos los jarabes para la tos y sus combinaciones son eficaces para eliminarla y dice que generalmente los que venden libremente en el mercado solamente son mucolíticos y/o antitusígenos.
"Es importante recordar que las causas que originan la tos son muy variadas y por tanto, no todos los jarabes comunes son útiles. Al contrario, algunos pueden empeorar la causa inicial del problema", señala.
Por ejemplo, señala: Si toman un jarabe para eliminar la tos y el padecimiento necesita un expectorante que ayude a sacar la mucosidad de los pulmones, lo único que se logrará es abolir la tos pero las secreciones se estancarán y empeorará el problema; con ello, pueden suceder muchas alteraciones.
Por eso, no se recomienda la automedicación y eso incluye a los famosos "jarabes para la tos. El mejor remedio es acudir al medico".
El problema radica en no saber cuál es el correcto para el padecimiento que se tiene. La Federación Mexicana de Otorrinolaringología, Cirugía Cabeza y Cuello pide a la gente no ingerir de manera inmediata algún jarabe ante la presencia de una simple tos.
La mejor recomendación es dejar que sea el sistema inmunológico el que actúe, ya que la tos, funge como un mecanismo de defensa del organismo.