Lo innegable es que el cambio en el IMSS generó innumerables problemas a sus pacientes que por más de 10 años venían utilizando equipos de alta tecnología de Laboratorios Baxter, líder mundial en desarrollo y fabricación de sistemas para enfermedades renales.
El director general de Baxter en México, Tim Weaver, anda preocupado con lo sucedido y no tanto por perder la proveeduría de alguna zona del IMSS, donde dice que siempre trabajan en forma trasparente y bajo las mejores prácticas, sino por la idea de que Baxter haya movilizado a los enfermos que reclaman les regresen a los equipos anteriores, que precisamente eran Baxter. Aquí sabemos que los propios auxiliares médicos y enfermeras están a disgusto con el cambio y prefieren los equipos Baxter.
No es para menos la preocupación de Tim, pues para Baxter a nivel mundial, México es uno de sus 10 mercados más importantes donde registra como 10% de sus ventas y con grandes perspectivas de crecimiento.
Baxter es una empresa muy interesante, con 60 años en México, especializada en innovaciones en dispositivos médicos, invierte 2 millones de dólares diarios en buscar nuevos materiales de bioterapias y equipos de curación o que faciliten manejo de padecimientos.
Su aparato para la diálisis peritoneal en cuestión es una máquina hidroneumática con capacidad de 18 litros, de alta precisión y un software que permite personalizar la diálisis y dar un trato personalizado al paciente niño, mujer, hombre o anciano.
En México tiene 1,000 empleados y dos plantas, una en Civac en Morelos y otra en Atlacomulco, donde produce sueros intravenosos, productos de nutrición, equipos de administración de medicamentos, soluciones para diálisis, bombas de infusión y los casettes necesarios para conectar y asegurar la precisión de la diálisis. Una tercera parte de lo que produce en dichas plantas lo exporta a Centroamérica, Europa y Asia. Aquí también maquila medicamentos como lidocaína, ranitidina y ketorolaco.
Entre sus próximos lanzamientos en México, tiene un biotecnológico de medicina regenerativa que esperan pronto sea autorizado por Cofepris, otro producto adhesivo de fibrina que evita los clavos para cuando los huesos se rompen; y otro de fibrotrombina que acaban de lanzar para regenerar piel en caso de quemaduras.
En unos años prevén una innovación revolucionaria para hacer retroceder el Alzheimer, lo que está en última fase de investigación ante FDA, el supervisor sanitario estadounidense.
Kimberly y la incontinencia.
Un área estratégica para Kimberly-Clark es, más allá de las toallas femeninas, su área contra incontinencia urinaria con su marca Depend (pañales para adultos, protectores, cubrecamas, ropa interior desechable, etcétera) a cargo de Javier Pizzuto. No es para menos, dado el cambio de la pirámide poblacional y creciente proporción de adultos mayores.
El de la incontinencia es un mercado que vale no menos de 850 millones de pesos, de acuerdo con AC Nielsen; una tercera parte es cubierta por Kimberly Clark, compitiendo con SCA y Mabesa. En tres años, Depend ha cerrado fuerte su diferencial frente a los otros dos; en el segmento de incontinencia leve ya es líder con la mitad del mercado, y Pizzuto aspira a lograrlo en todo el rubro.
Wyeth, reconocida.
La farmacéutica Wyeth, dirigida en México por Carlos Abelleyra, fue reconocida por el Grupo Editorial Expansión como una de las cinco "súper empresas para trabajar en México", premio que refleja las mejores prácticas laborales y el orgullo de pertenencia de sus empleados.
Bien por Abelleyra, que junto con su equipo ha hecho que Wyeth cuatriplique sus ventas que pasaron de 130 a 500 millones de dólares en cinco años. Sólo en el 2007 creció 27%, mientras la industria farmaceútica lo hizo 9 por ciento.
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