Darle un mayor énfasis a la combinación de terapia y medicación está aumentando marcadamente la capacidad de los fumadores para dejar este hábito, de acuerdo con una actualización de un estudio sobre suspensión del uso del tabaco emitida esta semana.
No obstante, algunos partidarios de productos que reducen potencialmente el riesgo de este hábito señalan que utilizar productos de tabaco libres de humo, así como dejar el hábito “de tajo”, siguen siendo los métodos más efectivos para los 45 millones de estadounidenses que fuman.
El reporte, dado a conocer esta semana, recomienda siete medicamentos aprobados por la Administración federal de Fármacos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos como tratamientos para dejar de fumar. Éstos incluyen al bupropion SR, los chicles, el inhalador, al aerosol y el parche de nicotina, y el varenicline.
Asimismo, los lineamientos del reporte exhortan el uso de técnicas motivacionales para los usuarios de tabaco poco dispuestos a dejar el hábito, como hablar con los padres sobre disminuir la exposición de sus hijos al humo de terceros. Para el doctor John Spangler, profesor del departamento de Familia y Medicina Social de la Escuela de Medicina de la Universidad Wake Forest, el firme énfasis en combinar terapias y medicamentos fue un elemento clave del estudio actualizado.
“Todo médico o proveedor de servicios de salud debería informarle a sus pacientes sobre los beneficios de dejar de fumar y sobre los métodos para superar los obstáculos en el proceso”, dijo Spangler.
“Hay muchos doctores que no le preguntan a sus pacientes si fuman ni tampoco actúan para ofrecerles asesoría. Entre más métodos se utilicen para intervenir a una persona que usa tabaco, más probabilidades tendrá de dejar de hacerlo”.
Bill Godshall, director ejecutivo de Smokefree Pennsylvania, dijo que coincide en que los doctores y profesionales de la salud pública “tienen el deber ético” de decirle a los fumadores que pueden reducir los riesgos a la salud cambiando a productos de tabaco no combustibles.
“Sin embargo, los lineamientos del tratamiento contra el tabaco del Servicio de Salud Pública no mencionan que más de un millón de fumadores estadounidenses dejaron de hacerlo cambiando a ese tipo de productos libres de humo menos peligrosos, más de los que han dejado el hábito mediante tratamientos de reducción de la nicotina y otros productos farmacéuticos”, dijo Godshall. Además, tampoco reconocieron que son más los fumadores estadounidenses que han dejado de fumar simplemente “cortando el hábito de tajo” que los que los que toman medicamentos”.
(*) Richard Craver / Traducción: Mariana Toledo |