Cada día vemos en el mercado un creciente número de productos que publicitan tener antioxidantes. La gama incluye chocolate, café, té, cremas para el cuerpo, bronceadores y ¡hasta dulces tipo gummy bears! |
Pero, ¿qué son los antioxidantes y cómo sabemos si los productos que argumentan tenerlos en realidad traen beneficios adicionales para la salud? En términos científicos, un antioxidante es una molécula capaz de retardar o prevenir la oxidación de otras moléculas. La oxidación es una reacción química natural del cuerpo humano que produce partículas llamadas "radicales libres", las cuales ocasionan una reacción en cadena que dañan las células. Los radicales libres son moléculas altamente reactivas ya que les falta un electrón en su composición y se desplazan por el organismo buscándolo, arrebatándoselo a otros y creando una pelea entre elementos.
En términos prácticos, los antioxidantes protegen al cuerpo al deshacer los radicales libres e interrumpir esta reacción en cadena. Aunque no pueda apreciarse, el fenómeno de oxidación se produce en el cuerpo humano constantemente, al igual que una manzana pelada adquiere un color marrón y se estropea. La oxidación ocasiona el envejecimiento y fomenta enfermedades graves como el cáncer, Alzheimer y el síndrome de Parkinson.
La mayoría de las frutas y verduras contienen antioxidantes, aunque algunas más que otras. Por ejemplo, un gramo de fresas o zarzamoras contiene hasta cuatro veces más antioxidantes que un gramo de piña, papaya o espinaca. En su estado natural, el producto que más antioxidantes tiene es la fruta del cafeto, llamada cereza, con niveles que superan al del arándano, las moras y frutas exóticas como el açaí y el mangostan.
El reto consiste en extraer y estandarizar estos antioxidantes para adicionarlos a alimentos, bebidas o productos de aplicación tópica. Como se mencionó anteriormente, en el mercado existen cientos de productos que argumentan estar enriquecidos con antioxidantes. Sin embargo, la falta de regulación hace que muchos de éstos carezcan de una cantidad suficiente de antioxidantes como para traer realmente un beneficio tangible a la salud.
En consecuencia, los órganos reguladores de esta materia en Estados Unidos y Europa están empujando fuertemente para unificar la escala de medición antioxidante y obligar a los fabricantes a que proporcionen una medición que permita una comparación objetiva.
La escala ORAC, que es un acrónimo de Oxygen Radical Absortion Capacity, es la que se perfila para convertirse en la norma. En esta escala, una porción de fruta o verdura tiene en promedio 500 unidades. Esto quiere decir que para cumplir con la recomendación que hace el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés) de consumir al menos cinco porciones diarias de fruta o verdura, es necesario consumir al menos 2,500 unidades ORAC al día.
Si bien es cierto que lo más recomendable es consumir antioxidantes directamente de los productos en su estado natural, si esto no es posible se recomienda consumir productos enriquecidos con antioxidantes, procurando que éstos tengan claramente indicado el nivel antioxidante para no caer en trampas publicitarias o de mercadotecnia.
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