El diferencial de precios entre los medicamentos de patente y los genéricos, que a veces puede ser hasta de 60 por ciento, se debe a los costos para desarrollar una medicina de patente.
Cada laboratorio invierte hasta mil millones de dólares y 10 años en investigación para el desarrollo de una nueva medicina, por lo que el precio final del producto tiene que compensar toda esa inversión.
Xavier Tello, director de Strategic Consulting, explicó que a veces pasan hasta 5 años para que un laboratorio recupere la inversión para desarrollar un nuevo medicamento y sólo en casos muy exitosos, como Lipitor de Pfizer, producto que vende 12 mil millones de dólares al año en todo el mundo, esto no ocurre.
De acuerdo con la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), sólo 3 de cada 10 medicamentos que salen al mercado logran recuperar la inversión.
Además, los medicamentos se patentan desde que se descubrió la molécula pero transcurren 10 años hasta que sale al mercado, por lo que al laboratorio le quedan únicamente 10 años de exclusividad para explotar la patente.
"También hay que tomar en cuenta los costos de fabricación, como la inversión en alta tecnología, modernización de las plantas, sofisticación de los controles de calidad, capacitación del personal y el uso de materias primas de alta calidad", señala la AMIIF en el documento "El valor detrás de un medicamento original".
"Cuando ya comprobaste que el medicamento es seguro, te piden pruebas con 15 mil pacientes y luego hay que hacer estudios locales. Después hay que hacer un presupuesto para mercadotecnia y ventas", indicó Tello.
A pesar de todo lo que un laboratorio invirtió en el desarrollo de un producto, si existe la menor duda de que el producto no va a generar un alto volumen de ventas, a veces se toma la decisión de no lanzarlo al mercado.
"Si es un producto que sale tan caro que para 400 pacientes no es negocio, o al revés, medicamentos que son tan baratos como aquellos para la malaria que a pocos laboratorios les interesa", apuntó Tello.
Por su parte, los laboratorios que fabrican genéricos invierten menos dinero en el desarrollo de sus productos, ya que sólo tienen que presentar las pruebas clínicas necesarias para comprobar la efectividad del medicamento, por lo que pueden ofrecer precios más baratos.
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