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Ubican región cerebral asociada al dolor

Grupo Reforma / Reforma, 14 de abril de 2008

 
'El dolor es una interpretación que hace el cerebro de la intensidad o del contexto en el cual ocurre un estímulo', explicó Islas
 

Científicos del Instituto de Fisiología Celular (IFC) y de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, y del Cinvestav descubrieron la región y el mecanismo responsables de que un tipo de receptores especializados, (TRPV1), se activen ante ciertos estímulos dolorosos. Además, demostraron, por primera vez, la participación del mismo en dolor inducido por elementos irritantes, informó la Universidad.

Por su importancia, la investigación encabezada por Tamara Rosenbaum, del IFC, y León Islas, de la FM, fue publicada en el número de marzo de la revista Nature Neuroscience.

El universitario señaló que el dolor no es un estímulo físico per se, sino una "construcción" del cerebro. Este órgano interpreta algunos estímulos o daños en el cuerpo que, por ser intensos, se convierten en dolorosos.

De tal modo, "el dolor es una interpretación que hace el cerebro de la intensidad o del contexto en el cual ocurre un estímulo", explicó Islas.

También se trata de un mecanismo adaptativo, que se necesita para saber que algo anda mal en el cuerpo. El dolor sirve para saber que, por ejemplo, un objeto está caliente y si se toca puede provocar una quemadura.

"Este tipo de estímulo, pre-doloroso, protege. Pero también existe el crónico, patológico o constante", aclararon los especialistas.

Los Transient Receptor Potential (TRP), anales iónicos o proteínas presentes en las membranas de las células, tienen la función de responder ante ciertos tipos de estímulos ambientales, entre ellos, sustancias liberadas que causan el dolor debido a procesos inflamatorios que ocurren en situaciones de isquemia o mal cardiaco, por sustancias químicas nocivas e irritantes o por temperaturas extremas.

Para ello, tales canales se abren.

"Se pueden imaginar como un diafragma que se abre y deja pasar iones. Eso causa que la membrana de las células donde se ubican modifique su potencial eléctrico y produzca una señal que llega al cerebro, avisando que hay un daño", puntualizaron.

Hasta ahora se han descrito seis familias y más de 20 tipos de TRP, cada uno desempeña distintos papeles en el organismo. Algunos, dijo Rosenbaum, responden a cambios en el calcio intracelular, otros a transformaciones osmóticas importantes en la función del riñón, o bien, a diferentes temperaturas.

Se sabe que el tamaño de estas proteínas o canales iónicos es de alrededor de 100 nanómetros o mil millonésimas partes de un metro, y el poro que conduce los iones mide tan sólo un nanómetro.

Los universitarios, con su equipo de colaboradores del Cinvestav estudiaron en específico el TRPV1.

Este canal iónico tiene la función de detectar temperaturas altas, pero también procesos dolorosos que son resultado de una afección seria, la angina de pecho. Los universitarios encontraron que en el TRPV1, el área llamada amino terminal del canal, es fundamental para la función y activación del mismo.

 
 
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