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Provoca aumento de peso no desayunar

The New York Times/ El Universal, 26 de marzo de 2008

 
La razón por la que desayunar resulta en menos kilos indeseados todavía no está muy clara, pero el estudio encontró que quienes desayunaban consumían mayores cantidades de carbohidratos y fibra, obtenían menos calorías de grasa y hacían más ejercicio
 

Investigadores encontraron evidencia de que mamá tiene razón: el desayuno es la comida más importante del día. Un nuevo estudio reportó que entre más menudo desayunen los adolescentes, menores serán las probabilidades de que sufran de sobre peso. Los expertos examinaron los hábitos alimentarios y la cantidad de actividad física de mil siete chicos y mil 215 chicas, con una edad promedio de 15 años, de una muestra racial y económicamente diversa tomada de escuelas públicas en Estados Unidos, señala un reportaje de The New York Times.

Los autores encontraron una relación directa entre el desayuno y el índice de masa corporal (IMC): entre más a menudo desayune un adolescente, su IMC será más bajo. Y aunque verificaron la información en un punto determinado y analizaron los cambios con el paso del tiempo, esa relación persistió.

La razón por la que desayunar resulta en menos kilos indeseados todavía no está muy clara, pero el estudio encontró que quienes desayunaban consumían mayores cantidades de carbohidratos y fibra, obtenían menos calorías de grasa y hacían más ejercicio.

El consumo de alimentos ricos en fibra quizá mejora los niveles de glucosa e insulina, haciendo que la gente se sienta satisfecha y tenga menos probabilidades de comer más en el transcurso del día.

“Consumir alimentos a la hora del desayuno parece influenciar la actividad”, dijo Donna Spruijt-Metz, profesora adjunta de medicina preventiva en la Universidad del Sur de California, quien no participó en el estudio.

“Quizá los chicos que desayunan consumen menos alimentos refinados y más que contienen fibra. La influencia de eso en el metabolismo y en el comportamiento es algo que seguimos tratando de descifrar en el laboratorio”.

Para el estudio, que apareció en la edición de marzo de la publicación Pediatrics, los investigadores registraron el consumo de alimentos utilizando un cuestionario sobre la frecuencia de la ingesta de alimentos, el cual incluyó preguntas específicas sobre qué tan a menudo tomaban desayuno los adolescentes.

También incluyeron preguntas para determinar las fuerzas sociales y de comportamiento que podrían afectar la alimentación. Por ejemplo, preguntaron si a los chicos les preocupaba su peso, si se saltaban comidas para perder peso, si habían sido objeto de burlas por su peso y qué tan a menudo hicieron dietas durante el año pasado. También se les preguntó sobre la cantidad de ejercicio que estaban realizando.

Cerca de la mitad de los adolescentes desayunaba de manera intermitente, pero las chicas tuvieron más probabilidades de saltarse el desayuno de manera regular y los chicos de tomarlo diariamente. Las chicas que desayunaban de manera regular tenían una dieta general con mayores niveles de colesterol, fibra y calorías totales que las que se lo saltaban. Los chicos que desayunaban regularmente consumían más calorías, más carbohidratos y fibra y menos grasa saturada que los que se lo saltaban.

Al comienzo del estudio, los que tomaban desayuno de manera constante tenían un IMC promedio de 21.7, los que lo hacían de manera intermitente de 22.5, y los que nunca lo hacían de 23.4. En los cinco años siguientes, el IMC aumentó exactamente en el mismo patrón. La relación persistió incluso después de llevar un control sobre edad, sexo, raza, situación socioeconómica, si eran fumadores o no, y considerando las preocupaciones relacionadas con la dieta y el peso.

Los autores reconocieron que el estudio se basó en información proporcionada por los mismos participantes sobre sus hábitos alimentarios y relacionados con el peso, que no siempre eran confiables y que aun cuando se llevó un control de distintas variables, el estudio fue principalmente de observación y solamente mostró una asociación entre el hábito de desayunar y la masa corporal. No obstante, Mark A. Pereira, coautor del estudio y profesor adjunto de epidemiología en la Universidad de Minnesota, dijo que consumir un desayuno saludable “podría fomentar el consumo de alimentos saludables durante el día y ayudar a evitar situaciones en las que los chicos se alimentan con comida rápida o comida chatarra de las máquinas expendedoras”. Pereira añadió que los padres podrían comenzar a establecer un buen ejemplo sentándose a desayunar ellos mismos. “Toda la estructura familiar es parte de esto”, agregó.

(Traducción: Mariana Toledo).

 
 
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