De la población adulta 43% sufre de estrés que muchas veces se acompaña de enfermedades cardiacas y respiratorias, así como de problemas gástricos, cirrosis y cáncer, entre otros, advirtió la experta Consuelo Hernández Troncoso.
La investigadora de la Facultad de Psicología de la UNAM alertó que el estrés es un factor de riesgo y un síntoma presente en 90% de los padecimientos mentales y emocionales, además de estar asociado a los infartos al miocardio, primera causa de muerte en México.
En un comunicado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) la especialista mencionó que de 75% a 90% de las visitas al médico obedecen a dolencias relacionadas con ese problema.
Explicó que entre las principales causas que provocan estrés en la población mexicana se encuentran los problemas económicos, emocionales, familiares o de pareja, además de los recorridos de grandes distancias, la búsqueda de mejores condiciones de vida y el desempeño laboral insatisfactorio o ajeno a las capacidades, entre otros.
Identificado como ansiedad, presión o angustia, el estrés desgasta, altera y modifica la capacidad inmune del cuerpo, lo que genera o deriva en enfermedad, expuso.
Hernández Troncoso aclaró que esa circunstancia no siempre es negativa y puede mover al sujeto a la acción, dependiendo de los matices porque es parte de la interacción con el medio ambiente.
Este síntoma se da durante el día, incluso en la noche, porque algunos de los pensamientos generan tensiones. Se trata de una parte funcional, adaptativa y necesaria para la vida, una respuesta fisiológica que lleva a resolver los problemas o a tomar acciones, precisó.
Aseveró que los menores también padecen estrés, ya que el adulto tiene un efecto espejo para él. "Es una respuesta que va a presentar el niño muchas veces por imitación, por aprendizaje".
La experta en temas conductuales expuso que incluso se llega a presentar en nonatos, pero donde más se manifiesta es en la adolescencia, etapa de cambios físicos y emocionales para los cuales no se está preparado.
"Los niños y los jóvenes viven en constantes transformaciones y si no se les prepara, el estrés puede generar problemas de adaptación o emocionales. Son más vulnerables dada la poca experiencia que llevan de aprendizaje y no pueden cambiar de escenarios que dependen del adulto", agregó.