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Cuidados para pieles maduras

Claudia Ramírez / El Universal, 18 de marzo de 2008

 
El paso del tiempo no se puede detener, pero sí aminorar los efectos para que la dermis luzca hidratada y luminosa
 

Según información del INEGI, en México viven más de seis millones de mujeres mayores de 55 años, muchas de ellas con una vida social y profesional en plenitud. Por ello, además de su salud, les preocupa su apariencia.

La mujer madura de hoy es dinámica, activa, emprendedora y entusiasta; también tiene suficiente información e ímpetu para contrarrestar el paso del tiempo.

A diferencia de una piel joven, que es lozana, elástica y luminosa, a esta edad la piel se ha transformado desde su interior y tiene otras características:

• Menos hidratación

• Carencia de nutrientes

• Metabolismo celular lento

• Menor producción de colágeno

• Menor cohesión en la capa dermo-epidérmica.

Además de las líneas de expresión, las mujeres de esta edad tienen otras preocupaciones:

• Flacidez de la piel

• Resequedad

• Cambio de la fisonomía

La revolución cosmética

En entrevista, Nathelie Pineau, investigadora francesa de L’Oréal Research, explica que bajo las capas superficiales de la piel, el tejido cutáneo está relleno de una sustancia fundamental de textura en gel formada por glucosaminoglicanos, componentes esenciales formados por grandes cantidades de agua y nutrientes en sus filamentos, que actúan como agentes de cohesión, lo que garantiza el tono cutáneo.

“Con el paso del tiempo, se pierde esta sustancia fundamental. Estos glucosaminoglicanos se desconectan, dejando escapar la hidratación; la falta de agua y nutrientes, provoca que se debilite la producción de colágeno. La piel se derrumba, los contornos decaen y el rostro se ve más cansado y menos tonificado”, señala la investigadora, quien hace poco visitó nuestro país con motivo del lanzamiento de Substiane.

Luego de siete años de investigación, científicos descubrieron el ProXylane, una compleja y pequeña molécula que puede penetrar en la sustancia fundamental de la piel, que actúa sobre los fragmentos de los glucosaminoglicanos, reconstruyendo una red para devolverle su densidad y su tono.

“Esta molécula ya se encuentra en todos los productos antienvejecimiento del grupo. Lo que los hace diferentes es la asociación de activos. En el caso de La Roche-Posay, es la firma que la usa en concentraciones más altas”, señala la investigadora.

¿Cómo envejecemos?

“La piel tiene tres compartimientos. El más importante es la dermis, que actúa como un colchón y está formado por fibras que le aportan elasticidad a la piel.

“Por otra parte, la dermis también es como una esponja, que está llena de agua durante la juventud. Cuando uno envejece, se va a resecar porque absorbe menos agua, se va a aplastar y a perder su forma y consistencia.

“Así, la piel se vuelve flácida; la dermis ya no tiene la capacidad de ser el sostén de nuestros rasgos, por eso las mujeres sienten que su cara se desploma”.

 
 
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