No sólo en la edad adulta las mujeres pueden sufrir enfermedades leves o crónicas. Desde el nacimiento están expuestas a padecimientos y algunos se diagnostican hasta llegar a la pubertad, como es el caso del Síndrome de Turner. La preocupación se deriva porque presentan baja estatura y ausencia de menstruación.
No es cuestión de estética, sino de salud. Cuando la atención es tardía pueden presentar complicaciones en corazón o riñón, incluso hay casos en los cuales desarrollan osteoporosis en edad temprana.
Aunque la proporción de padecer el Síndrome es una entre 2,500, las mujeres deben someterse a tratamientos de por vida. Los costos, en caso de no contar con seguridad social, son elevados.
Padecimiento genético.
El Síndrome de Turner es una anomalía en los cromosomas sexuales, la mujer sólo cuenta con un cromosoma X donde deberían existir dos, es decir, en total sólo poseen 45 de estos genes, en vez de 46.
Se puede diagnosticar desde los primeros días de vida, pues es notorio que el cuello es más ancho, hay deformidad en brazos y tórax, pero en algunos casos los rasgos no son evidentes, esto provoca que se diagnostique hasta la pubertad.
En la adolescencia, explica Juan Carlos Huicochea, genetista del Centro Médico Nacional Siglo XXI, los rasgos más comunes son baja estatura, útero y ovarios no están desarrollados, tampoco hay una distribución normal de la grasa corporal, no hay desarrollo de la glándula mamaria, incluso se carece de vello púbico.
Cuando se diagnostica en la adolescencia, la paciente puede atravesar por depresión o ansiedad, entonces requiere ayuda psicológica.
Y es que en ocasiones las chicas socializan poco; con frecuencia son blanco de burlas por parte de los demás niños.
Infertilidad inevitable.
El especialista se pronunció en favor de realizar los exámenes correspondientes desde el nacimiento, sobre todo cuando se presentan los primeros síntomas.
Sólo así, agrega, se puede planear el manejo hormonal, es decir, los expertos establecen la cantidad de estrógenos a suministrar para conseguir los cambios esperados, aunque la infertilidad natural es inevitable.
El tratamiento es largo, el suministro diario de hormonas puede durar 10 años, siempre y cuando se haya diagnosticado desde los cuatro años de edad; la finalidad disminuirlos cuando se llega al punto máximo de crecimiento de los huesos.
En la actualidad no hay una explicación sobre el origen de esta variación genética, tampoco es prevenible, pues es de carácter genético, sólo puede tratarse.
Se conoce que las mujeres con el padecimiento sometidas a la asistencia médica competente pueden tener una vida plena.
La recomendación de Juan Carlos Huicochea es que los padres de familia acudan con sus médicos y eviten caer en terapias inseguras, pues en ocasiones someten a las jóvenes a tratamientos sin reconocimiento médico.