Diversos movimientos está realizando la industria farmacéutica para impedir que los medicamentos biotecnológicos tengan una versión genérica en el País, lo que reduciría sus precios.
Antes de 2011, se vencerán las patentes de los primeros medicamentos biotecnológicos, mismas que representarán pérdidas por 18 mil millones de dólares anuales para la industria farmacéutica, por lo que los dueños de las patentes están tratando de limitar la llegada de los genéricos.
A principios de mes, la senadora priista María Elena Orantes presentó un iniciativa de reforma a la Ley General de Salud, la cual pretende que los interesados en desarrollar un genérico de un biotecnológico, realicen tal cantidad de pruebas que al final, resultaría casi imposible sacar al mercado el genérico.
Jaime Uribe, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Medicamentos (Anafam), explicó que la iniciativa pretende que los fabricantes de genéricos vuelvan a realizar pruebas en animales y humanos, cuando el medicamento innovador ya demostró su baja toxicidad en ambos seres vivos.
"Si ya se hicieron los estudios clínicos y ya se comprobó que la medicina funciona bien en animales y en humanos, no es ético pedir más pruebas cuando no son necesarias. Lo que sí es correcto es que se hagan estudios clínicos con mexicanos", indicó.
Entre las pruebas que propone la senadora están ensayos toxicológicos, estudios preclínicos con animales, clínicos con humanos y de investigación genómica, además de procesos de supervisión de los efectos secundarios cuando el producto ya está en el mercado.
Además, los fabricantes tendrían que comprar el medicamento innovador para realizar sus pruebas, ya que la iniciativa ordena que el producto de referencia para aprobar el genérico siempre será el que posee la patente.
"Hay biotecnológicos que cuestan 30 mil pesos cada ampolleta, si nos ordenan un estudio comparativo con mil personas durante cinco años tomando como referencia el medicamento innovador, habría que comprar 5 mil frascos, es decir, 150 millones de pesos nada más para comprar el medicamento de referencia.
"Esos son los obstáculos que están poniendo los grandes laboratorios en Europa y EU para que no entren los biogenéricos", subrayó Uribe.
Varios laboratorios aseguraron que la iniciativa de la senadora estuvo cabildeada por el laboratorio suizo Roche, uno de los principales impulsores de medicinas biotecnológicas.
La Anafam considera que para garantizar la calidad de los biogenéricos basta con comprobar el proceso de fabricación del ingrediente activo, las buenas prácticas de manufactura, exigirle al laboratorio ISO 9000 y realizar pruebas en mexicanos, pero no más.
En tanto, la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados prepara otra iniciativa sobre biotecnológicos, las cual podría resultar más favorable para el desarrollo de los genéricos.